Jack Survives

18 08 2009

2942028379_29e4beebbdÁlvaro reseña Jack Survives, la reedición de Buenaventura de la obra de Jerry Moriarty para RAW. El cómic más grande de mi estantería hasta que llegó Chris Ware

Via: La cárcel de papel





ESPECTRO (Tesis contra la primavera)

14 05 2009

ESPECTRO (Tesis contra la primavera)-Niklaus Rüegg- Edition Fink, 2004

A través del blog de Derik A Badman, Madinkbeard, descubrimos una historieta de vanguardia excepcional: ESPECTRO (Tesis contra la primavera) del alemán Niklaus Rüegg. No sabríamos decir si se trata de una intervención sobre material ajeno o, simplemente, el artista adopta el trazo románico de los tebeos de Disney. En cualquier caso, su estrategia es clara: eliminar a los personajes, incluidos sus diálogos, para ofrecer únicamente una sucesión de escenarios desiertos. De esta manera, impide el reconocimiento, proyección, transferencia del lector para remitirse al valor abstracto y material de la forma y trazo del dibujo: realza el aspecto figurativo en detrimento del relato que, en este caso, se reduce a puro ritmo externo entre viñetas. Un ejercicio familiar al realizado en el ámbito del videoarte por Renaud Bézy en su serie Settings. Es improbable, por no decir imposible, que este tebeo sea editado en España pero, paradojicamente, su deshumanizadora eliminación de la lengua lo hace universalmente legible, lo que no quiere decir para todos los públicos.





Reseñas de Phoenix de Tezuka (Actualizada)

23 04 2009

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Vía: Robot 6





Nancy de John Stanley por Gabriel Corbera

20 04 2009

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Vía: Joyville





Mi tebeo de Sant Jordi

19 04 2009

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Ot, el bruixot 40 aniversari– Picanyol- Libro cartoné, 188 págs. B/N- 19,95 €

Por muchos motivos, también el sentimental, mi tebeo de Sant Jordi es Ot el bruixot, catalán y universal. Su rival preferente, la edición de Random de Acme Novelty Library, será con toda seguridad el mejor cómic del año.

La emblemática serie de Josep Lluís Martínez i Picanyol (Vic, 1948) fue creada para el número doble 215/216 de Cavall Fort en 1971 y apareció ininterrumpidamente desde su número 218. Sus historias ya habían sido recopiladas hace 26 años por Norma en Mussol, también por la editorial La Galera y en ocho volúmenes por la editorial Pirene, incluida el conmemorativo de su 20 aniversario en 1991. Echando cuentas a día de hoy, en estos tiempos de crisis, Norma ha prejubilado a Ot en su 38 cumpleaños celebrando su 40 aniversario.

Ot es una tira cómica protagonizada por un bruixot y su mujer con diversos personajes secundarios. Su dibujo es económico, limpio y funcional, en blanco y negro, vinculado al esquematismo de perfiles típico de la caricatura y entre cuyos antecedentes peninsulares se encuentra, aún en trazo más violento, el gran Coll.

Ot es una tira en la que los personajes no hablan y cuyas únicas palabras aparecen en letreros y diarios de las viñetas. Su principal sonido es el legendario Plop, onomatopeya de los fantásticos trucos que el mago ejecuta. Como ilusionista y profesional del simulacro, Ot disfraza de imágenes las palabras que con posterioridad el lector reconstruye por debajo de su sombrero. Ot deja espacio sonoro a nuestra risa. Así, tras su bigotillo, se adivina el humor físico de Charlot, tan presente en las constantes carreras de persecución.

Porque de persecuciones y caídas hablamos: la satánica caída fundacional en el pecado que Baudelaire identificaba en un famoso ensayo como el origen de la risa en la caricatura. Este camino del cielo al suelo es el que nuestros ojos recorren al leer las tiras de Ot el bruixot, mediador entre ambos mundos, apoyados por un formato vertical familiar a las tiras cómicas y que, en casos como el japonés, las definen.

Los indicios de esta interpretación moral son numerosos, la presencia cotidiana de Dios y el diablo, el gato y el ratón, el ladrón, el policía, el juez y la prisión, la ley ortográfica, las fronteras políticas… Entre ellas a nuestro entender destaca la imagen, muy significativa, del manzano que, en ocasiones, ofrece sus propios frutos.

Pero toda esta verborrea es secundaria en relación a la fruición inmediata de una de las mejores tiras cómicas española de las últimas décadas. Así que, sean 38 o 40… ¡Feliz cumpleaños, Ot, el bruixot!

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Las serpientes ciegas

13 04 2009

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LAS SERPIENTES CIEGAS– Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí

Álbum cartoné, 72 págs. Color- 16 €

Nueva York, 1939, un verano sofocante. Un misterioso personaje de rojo llega a la ciudad en busca de Ben Koch, antiguo miembro de las Brigadas Internacionales para ajustar cuentas pendientes. Éste a su vez busca a Curtis Rusciano, un ex amigo combatiente, con las mismas intenciones. El hombre de rojo narra el tiempo presente pero la voz de Koch se intercala para desvelarnos a través de flashbacks la clave del enigma situada en su común pasado inmediato: las luchas intestinas del bando republicano durante la Guerra Civil española.

Las serpientes ciegas, este penúltimo trabajo de Cava, se inscribe en la tradición que aborda nuestra Guerra Civil en clave de novela criminal con representantes tan eminentes en el noveno arte como Giardino con ¡No pasarán! o Christin y Bilal con Las falanges del orden negro. Debiera sobrar decir, pero debe remarcarse, que se trata un trabajo riguroso, cimentado sobre la erudición personal de Cava en la cultura popular de la América post-depresión: el pulp, la novela negra, los propios cómics… No sólo por este motivo, su valor histórico-documental, Las serpientes ciegas nos recuerda a Pilar Miró sino, ante todo, por su semejanza con el film Beltenebros, basado en la novela homónima de Muñoz Molina, en la que un antiguo brigadista vuelve a la España de la post-guerra para matar a un topo traidor en el seno del PCE.

De igual manera se adivina una profusa documentación visual que inevitablemente remite al movimiento de la fotografía directa y singularmente a las imágenes de Nueva York de Berenice Abbott. Aunque si una sensación predomina en relación al dibujo de este álbum ésta es la grata sorpresa por el giro pictórico de Bartolomé Seguí, acostumbrados como nos tenía a su trazo ligero y espontáneo, ahora condensado y potenciado en gran medida por el excelente trabajo del colorista Gabi Beltrán. En este sentido y por su tonalidad, la referencia no por obvia soslayable es Edward Hopper y, a través suyo, Jacques Loustal.

Precisamente, el tono cromático es uno de los motivos por el que consideramos fracasado el anterior proyecto de Cava, Soy mi sueño, en que impuso a Auladell un color que apagaba en exceso su magnífico dibujo y se enredaba en disquisiciones con Schopenhauer para recuperar la tradición intelectual que asocia la voluntad según la filosofía irracionalista alemana con el camino al Holocausto. El siguiente eslabón lógico de la cadena compuesta por estos dos álbumes debería llevar a Cava a componer un retrato del túnel del horror capitalista en el parque temático del consumo y el hambre global en que estamos metidos. Por lo que parece no será así sino que junto con Seguí continuará, Hombre descuadernado aparte, con otros dos álbumes de género negro centrados en el espionaje durante los años 50, el primero de ellos La niebla sin nombre.

Personalmente, no entiendo la polémica que se ha organizado alrededor de la nominación de este álbum para los premios del próximo Salón del cómic de Barcelona que ya ganó Cava en 1999 con Lope de Aguirre, expiación junto a Ricard Castells y, en 1997, con El artefacto perverso junto a Federico del Barrio. Creo que la cicatería hipócrita, disfraz de la pura envidia, es aún más injustificable tratándose del mejor trabajo de Cava desde el final del ciclo de Amorós. Eso si, en esta ocasión, podría acudir a recoger el premio que, sin duda, se merece.

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El Galeón de Mordillo

6 04 2009

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No deja de alucinarnos el blog Comics, historietas, tebeos; hoy con un breve artículo profusamente ilustrado sobre la obra de Mordillo El Galeón. Parada obligatoria.





Los cómics de William Burroughs

1 03 2009

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A lo largo de los años en que colaboramos, Malcom McNeill produjo más de 100 páginas de dibujo. No obstante, debido en parte a la carestía de la reproducción a todo color, y porque el libro no caía ni entre la categoría convencional de libro ilustrado ni en la de un comix ha habido dificultades con la resolución del trabajo en su totalidad. El libro es, de hecho, único.

William S. Burroughs, abril de 1978

Probablemente nos empacharán de Watchmen hasta bien pasado su estreno. Las novedades se suceden. Acabo de ver un anuncio en 4 de la película. En Youtube podemos encontrar una nueva escena protagonizada por Rorschard, la mejor hasta ahora, y otro vídeo sobre Tales of the Black Freighter. El miércoles pasado el suplemento Cultura/s de La Vanguardia le dedicó su portada y un dossier con artículos de Jordi Costa, Iván Pintor Iranzo y Raúl Minchinela. La revista musical Wired publica una extensa entrevista con Moore y el diario El Mundo ofrece un interactivo online. Por este último, redactado por Iván Aliaga, nos enteramos de que… ¡William Burroughs hizo un cómic!

Sabíamos que a finales de los años 50 la revista de la generación Beat The Evergreen Review había publicado clásicos de los cómics de prensa como Little Nemo y Mutt and Jeff pero nada de esta incursión de William Burroughs en el Noveno Arte, que con estupor comprobamos mencionada en el libro de Roger Sabin Comics, Comix and Graphic-novels.

Como es bien conocido, Burroughs fue una influencia seminal para Alan Moore. En Watchmen se le alude directamente: la revista de Ozzymandias que acusa al Dr. Manhattan de provocar cáncer se llama igual que una de sus novelas, Nova Express. Tal como Alan Moore declaró en una entrevista para Strange Things Are Happening en 1988:

Yo diría que Burroughs es una de mis mayores influencias (…) No el rollo cut-up sino su forma de pensar sobre la manera en que la palabra y la imagen son usadas para el control, y su efectos potencialmente más subversivos. Me sorprende que Burroughs no hiciera más tiras cómicas él mismo. Hasta donde yo sé, sólo hizo una para una revista llamada Cyclops, una revista underground británica que salió en 1969. Sólo duró cuatro números; Burroughs y un artista, creo que llamado Malcom McNeill, hicieron una tira titulada The Unspeakable Mr. Hart. Siempre pensé que el cómic sería un medio perfecto para Burroughs. Con Watchmen intentaba llevar alguna de sus ideas a la práctica, la idea de símbolos repetidos que pasaran a estar cargados de significado. Puedes casi tocarlos como la música. Tendrías esos pequeñas temas musicales que surgirían a lo largo de todo el trabajo.

Tal como bien recuerda Moore, el autor de El almuerzo desnudo guionizó en 1970 una serie de historietas denominada The unspeakable Mr. Hart para la que fue primera revista de cómic underground británica: Cyclops. De tirada importante y distribución nacional, este tabloide en formato A3 era editado por Graham Keen, ex-fotógrafo del principal periódico underground del Reino Unido, International Times (IT). Se publicaron desde Londres 4 números de 20 páginas al precio de 3 peniques entre julio y agosto de 1970. Su carestía y la combinación de artistas locales de inferior calidad junto con los norteamericanos provocaron su rápida extinción. No obstante, en sus páginas se  publicarían las cuatro entregas de esta historieta que recuerdan poderosamente al Mort Cinder de Oesterheld y Breccia.

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“The Unspeakable Mr.Hart”: Cyclops; texto de William Burroughs, dibujo de Malcolm McNeill © 1970

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“The Unspeakable Mr.Hart”: Cyclops #3; texto de William Burroughs, dibujo de Malcolm McNeill © 1970

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“The Unspeakable Mr.Hart”: Cyclops #3; texto de William Burroughs, dibujo de Malcolm McNeill © 1970

Malcom McNeill describe su experiencia:

Comencé en Cyclops durante mi último semestre de la escuela de arte en 1970, con el editor de International Times Graham Keen. Keen convenció a Bill de contribuir con una tira y el resultado fue The Unspeakable Mr. Hart. Él le enseñaría el dibujo de los artistas disponibles y Bill aparentemente señaló el mío y dijo “trabajaré con este chico”. […] No conocí a Bill en aquella época. Simplemente me daban media página de texto cada mes y me dejaban intentar imaginar que diablos significaba.

Posteriormente, McNeill recibiría una llamada de un hombre que quería conocer a “el tipo que sabe como dibujarme”. El interlocutor era William Burroughs que se había sorprendido de lo mucho que el protagonista del cómic se le asemejaba, máxime cuando él nunca había conocido a McNeill y, como luego se supo, McNeill sabía relativamente poco de Burroughs. El joven artista aceptó una invitación al piso que Burroughs compartía con Brion Gysin en el número 8 de la calle Duke de Londres. Cuando llegó, Burroughs le ofreció bacon y discutieron la extensión de su colaboración en forma de libro. McNeill tenía 23 recién cumplidos, Burroughs tenía 56 y el proyecto- renombrado provisionalmente Ah Puch– se prolongaría durante siete años más.

McNeill: El plan original era simplemente tomar los perfiles del dibujo de Cyclops y colorearlos, pero eso parecía demasiado estilo cómic y creaba todo tipo de limitaciones en lo referido a luz y espacio […] The Unspeakable Mr. Hart era en cierto sentido un acuerdo convencional entre un escritor y un ilustrador. Ah Puch era no obstante muy diferente. Bill y yo discutíamos e investigábamos las ideas, las imágenes y las palabras iban y venían para crear el producto final. Teníamos sólo 11 páginas de texto para empezar, muchas de las cuales fueron descartadas cuando el proyecto echó a andar. En un par de años teníamos 50 que yo integraría en una maqueta de 120. Algunas de las páginas eran como un comic-book con diálogos y narrativa, algunas con sólo texto y otras con sólo imagen. […] Tras una visita al British Museum, solicitamos una copia del Dresden Codex y el libro comenzó realmente […] Fue entonces cuando descubrimos y usamos como título Ah Puch , el dios maya de la muerte.

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Arte preliminar para Ah Puch; Malcolm McNeill © 1974

De hecho, Burroughs había cursado un doctorado sobre las antiguas civilizaciones mesopotámicas y en su introducción a Ah Pook Is Here muestra su interés en el sistema para contabilizar el tiempo de los mayas. En una entrevista con Rolling Stone de 1972, Burroughs describe Ah Puch:

Robert Palmer: ¿Estás trabajando en un comic-book?

Burroughs: Sí. Es un comic-book en el sentido de que  tiene secuencias enteras de acción en dibujos. Pero también hay 60 páginas de texto, así que es algo entre un comic-book y un libro ilustrado. Malcom McNeill se encarga del dibujo. Es mucho más parecido al formato real de los Códices Mayas, que eran un temprano comic-book […]

En este libro que estoy haciendo con Malcom, hay un montón de secciones que funcionan como una película, pero el texto es aún esencial. Hay 60 páginas de texto; ya tenemos problemas en trasladar eso a imágenes — no es que no lo podamos hacer sino que nos llevaría 300 páginas hacerlo todo. Si tomamos cada frase y la trasladamos al dibujo, tendríamos un libro enorme que se escaparía de nuestro presupuesto.

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Ah Puch Is Here; texto de William Burroughs, dibujo de Malcom McNeill © 1975

McNeill por su parte apunta:

Cuando decidí plantear el concepto del libro como una sola imagen continua eso creó más dificultades ya que el dibujo debía formar un rollo. […] El diseño subyacente del libro había sido el de un panorama continuo. Uno que, como los códices Mayas, pudiese ser doblado y visto convencionalmente página a página u holísticamente como una sola imagen. El trabajar en áreas aleatorias de este conjunto en forma de tira en lugar de secuencialmente, me motivó a una metodología de tiempo no-lineal correspondiente al motivo del libro, los viajes en el tiempo.

Y se explaya sobre las influencias gráficas del proyecto:

La razón por la que Bill y El Bosco encajan tan bien es porque ambos son capaces de combinar horror y humor en el mismo cuadro. El otro artista específico al proyecto [al que le une más de una inquietante casualidad] fue el ilustrador Frederick Catherwood que dibujó  las ruinas mayas en los 30 y 40.

1234Ah Puch Is Here; dibujo de Malcom McNeill © 1975

El propio Burroughs realizaba diversos collages y bocetos en sus cuadernos, pero McNeill nunca los vió. El encaje entre McNeill y Burroughs también tuvo sus anécdotas:

Le dije a Bill: Si escribes “La nave espacial aterrizó en el campo y los marcianos salieron de ella y saludaron” eso está bien. Pero es completamente inespecífico. Si tengo que hacer una imagen tangible de la misma escena, tengo que imaginarme qué tipo de prado es, qué hora del día es, qué tipo de nave espacial es, como funciona, cómo aterriza, qué tipo de puerta tiene y qué aspecto tiene el marciano. Incluso tengo que imaginarme la longitud de su brazo”.

Bill pensó un rato y entonces dijo: “Tienes razón Malcom. Entonces ¿cuál es la longitud del brazo de un marciano?”

En otra ocasión intervino el FBI:

Cuando comencé a trabajar con Bill, la naturaleza del status quo surgió a la superficie. Empecé a encontrarme a la policía más a menudo, por ejemplo. En una ocasión media docena de miembros de los mejores de Londres me visitaron a las 6 de la mañana, un poco para hurgar. De hecho se tomaron el tiempo para darme una reseña de mi trabajo antes de irse: “Es muy bueno… pero un poco enfermo”. En San Francisco el FBI hizo lo mismo [dijeron que investigaban el caso de Sharon Tate]. Su comentario fue simplemente que era “aterrador”

En 1971, Straight Arrow Books de San Francisco aceptó publicar el trabajo: una “novela en imágenes” de 120 páginas. Un año después, McNeill se mudó de Londres a San Francisco para completar el proyecto pero, tras unos meses, el exiguo adelanto de 2.500 $ le hizo imposible trabajar a tiempo completo y, cuando Straight Arrow cerró en 1974, el libro se quedó sin editor.

No obstante, en 1975 McNeill se mudó a Nueva York para reencontrarse con Burroughs y continuar el trabajo. No fueron capaces de encontrar otro editor y, tras siete años de idas y venidas, el proyecto fue finalmente abandonado. En 1979, la editorial John Calder lo publicaría en forma de texto bajo el título de Ah Pook is Here con dibujo de portada y guardas de McNeill. Pero esto no agotó las colaboraciones entre ambos:

Además del material de Ah Puch que representaba casi 200 imágenes— 11 páginas del cual fueron publicados en 1976 en la revista Rush — también ilustré otros textos de Bill: seis ilustraciones para la revista Crawdaddy!, dos para la revista National Screw, una doble página para el Berkeley Barb […] y cuatro ilustraciones para El exterminador.

popupother06los-ninos-locos Arte preliminar e ilustración de “Los niños locos”: National Screw Magazine; texto de William Burroughs, dibujo de Malcolm McNeill © 1977

Malcom McNeill desarrollaría a partir de entonces una carrera de ilustrador. Para la Marvel realizaría dos portadas de Deadly hands of Kung-fu en julio de 1976 y enero de 1977, respectivamente. Entre 1978 y 1979 crearía para la revista erótica Gallery una historieta de ciencia-ficción titulada Tetra. En la actualidad McNeill proyecta dos novelas gráficas: , un diálogo entre dos hermanos que viajan en coche a través del ecuador africano, y 1%, el porcentaje que diferencia a los humanos de los simios. McNeill también prepara un libro sobre su relación con William Burroughs, Observed While Falling: Bill Burroughs and Ah Puch, y se plantea editar por primera vez la versión ilustrada de Ah Puch, exhibida entre el 14 de noviembre de 2008 y el 16 de enero de 2009 en la galería Solomon Arts de Nueva York.

mccrarywilsonwsbWilliam Burroughs, Jim McCrary y S. Clay Wilson — en el soportal de William

Pero Malcom McNeill no fue el único dibujante de cómics con el que colaboró William Burroughs. En 1975 ambos conocerían al ultraviolento dibujante underground S. Clay Wilson cuyo cumpleaños celebraron juntos en un bar del Hyatt Regency de San Francisco. El año siguiente Wilson ilustraría el relato Fun City in Ba’Dan de Burroughs para el número 4 de la revista Arcade, editada por Art Spiegelman, y en 1980, Wilson crearía la portada, guardas e ilustraciones para la primera edición alemana de la obra de Burroughs The Wild Boys.

También existe otra novela de Burroughs ilustrada por Robert F. Gale llamada The Book of Breeething, inspirada en un importante texto funerario del antiguo Egipto y en Hassan i Sabbah (fundador de los hashshashín).

Como colofón os dejamos con la adaptación a dibujos animados transcrita al castellano de Ah Pook Is Here que Philip Hunt realizó a partir de la lectura de Burroughs para el disco Dead City Radio. Música del ex-Velvet underground John Cale.

Cuando me convierto en la Muerte, la Muerte es la semilla de la que germino…

Iztamma, Espíritu de las Tempranas Nieblas y Chaparrones…

Ix Tab, Diosa de Cuerdas y Trampas…

Ix Chel, la tela de Araña, que Coge el Rocío de la Mañana.

Zuhuy Kak, Fuego Virgen, Patrona de los Infantes…

Un Dziz el Maestro del Frío…

Kak la U Pacat, Quien trabaja en el Fuego…

Ix Tub Tun,, Ella Que Escupe Piedras Preciosas…

Hex Chun Chan, El Peligroso…

Ah Pook, el Destructor.

—————

Hiroshima, 1945, 6 de agosto, 8 horas, 16 minutos.

¿Quién dio realmente aquella orden?

Respuesta: Control.

Respuesta: El americano Feo.

Respuesta: El instrumento de Control.

Pregunta: ¿Si el control del Control es absoluto, por qué el Control necesidad controlar?

Respuesta: el Control… necesita el tiempo.

Pregunta: ¿Es controlado el control por su necesidad de controlar?

Respuesta: Sí.

¿Por qué el Control necesita a los humanos, como usted les llama?

Respuesta: ¡Espere… espere! Tiempo, una pista de aterrizaje. La Muerte necesita el tiempo como un yonqui necesita un chute.

Y ¿para que necesita tiempo la Muerte?

La respuesta es muuuy simple. La muerte necesita tiempo para que lo que mata germine, en el nombre de Ah Pook.

La muerte necesita tiempo para que lo que mata germine, en el dulce nombre de Ah Pook, estúpido, vulgar, codicioso, feo americano chupa-muertes.

La muerte necesita tiempo para que lo que mata germine, en el dulce nombre de Ah Pook, estúpido, vulgar, codicioso, feo americano chupa-muertes… Así.

Ahora tenemos un nuevo tipo de gobierno. No el gobierno de un hombre, o el gobierno aristocrático, o la plutocracia, sino de pequeños grupos elevados a posiciones de poder absoluto por presiones arbitrarias y sujetos a factores políticos y económicos que dejan escaso margen a la decisión. Ellos son representantes de fuerzas abstractas…

Ah Pook recoge una escopeta de doble cañón y abre la recámara, en donde hay almacenados dos cartuchos. Cierra la recámara.

…que han alcanzado el poder a través de la rendición de sí mismos. El dictador con voluntad de hierro es una cosa del pasado. No habrá más Stalins, no más Hitlers. Los gobernantes del más inseguro de todos los mundos son gobernantes por accidente…

Ah Pook acaricia la escopeta.

…pilotos asustados e ineptos al control de una…

Ah Pook se mete la escopeta en la boca y su voz continúa:

…vasta máquina que no pueden comprender, llamando a expertos para que les digan que botón pulsar.

Ah Pook aprieta el gatillo.


— William S. Burroughs

Fuentes principales: entrevista en RealityStudio, entrevista en Beats in Kansas, entrevista en BigBridge y Observed While Falling: Bill Burroughs and Ah Puch.





Sacha

21 02 2009

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No siempre tiene uno ocasiones de leer tebeos tan buenos como el último de Charles Berberian, su obra maestra hasta el momento. Editions Cornelius confirma con Sacha una trayectoria impecable en el panorama francés sumando al iraquí dentro de un catálogo que incluye nombres de la talla de Osamu Tezuka o Daniel Clowes.

Sacha forma un tríptico narrativo alrededor de tres personajes: una joven pareja en crisis, compuesta por Pierre e Irène con su bebé, y el anciano Louis, un antiguo músico electroacústico de los 70. Cada uno de los ellos protagoniza un capítulo de los tres que componen el volumen, revelándonos progresivamente la telaraña de sus relaciones afectivas. Como contrapunto, un grupo de animales callejeros se intercala en la historia vinculados al bebé de Irène. Berberian no cede por ello a la tentación moralizante de la fábula sino que plantea un final abierto, como tanto gusta a los franceses.

Por norma, las imágenes de Sacha se cercan a si mismas, sin marco, y no en pocas ocasiones a toda página. En estas últimas, Berberian crea un jeroglífico a partir de un cúmulo de rostros que rodean la figura del personaje. Así da forma a una alegoría: la indiferencia civil ante nuestras desgracias, sólo atenuada por una comunión inestable y fugaz. He aquí el sentido último de esta historieta.

Este retrato humano en el que se entremezclan los sueños y la memoria, recuperada a través de un uso magistral del flash-forward, entra en armonía con el aspecto general de sketchbook del dibujo de Sacha, íntimo y espontáneo. A esto contribuye la técnica aparentemente usada por Berberian, una plumilla a la que, suponemos, se ha bajado el negro en imprenta para dar la impresión gris del lápiz.

Berberian, quizás influido por Possy Simmonds, ha entrado en estado de gracia y bien merece la máxima puntuación que le ha dado la revista Bodoi. Felicidades a Bang Ediciones que anunció incluso antes de que se publicase en francés la adquisición de esta obra que esperamos pueda verse cuanto antes en las librerías españolas. En Francia y en España este será uno de los mejores cómics del año 2009. ¡Chapó!

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“El borrón” de Tom Nelly

7 02 2009

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La Editorial La Cúpula y, singularmente, su editora Montse Terrones se han marcado un tanto con el primer descubrimiento del año: El borrón de Tom Nelly. Animador a la par que historietista, este novel norteamericano ha entregado uno de los cómics más curiosos de los últimos tiempos del que podéis ver un avance en la página personal del autor.

La historieta comienza a partir del everyman que se levanta, se asea y sale a comprar el diario. En medio de esta escena cotidiana brota un elemento siniestro: la imagen de una mancha informe que amenaza al personaje con su disolución a través del propio material que le constituye, la tinta. La única salida parece la huida hacia adelante pero, allí donde vaya, la mancha reencuentra al personaje, acechándole desde los márgenes de la viñeta, surgiendo de agujeros debajo de la cama o del propio rostro, la boca, los ojos, hasta que por estos orificios el borrón se ingiere en el protagonista. Una vez incorporada la mancha, el personaje recupera la apariencia cotidiana gracias a un sombrero que le cubre el rostro. En ese punto, una chica se reconoce a si misma en él e inician un relación afectiva y sexual en que liberan sus respectivas manchas para fusionarse y recuperar la normalidad, casa de campo incluida, peroooo…

La vocación de animador de Nelly se nota tanto en su dibujo, muy influido por el Mickey Mouse de Floyd Gottfredson, como en su narración orientada hacia el tránsito fluido entre imágenes con escaso apoyo de la palabra, en un tebeo prácticamente mudo. La combinación de la estética cartoon y esta carga de contenido psicótico aproxima a Neely a autores como Mattioli o, por su sentido trágico, al estilo cute-depresivo de Jason. Un tebeo muy recomendable. Como extra os dejamos con un vídeo suyo para el grupo The Muffs.